miércoles, 18 de marzo de 2009

Recuerdos.


Nicaragua, país de Centroamérica que limita con Honduras por el norte y con Costa Rica por el sud, cuya capital es Managua. Esta es la Nicaragua de muchos, de los que no han estado allí.

Para mí, Nicaragua, es y será, “mi país”. El país que el pasado verano me enseñó a crecer como persona, a valorar todo cuanto tengo ( tenemos), el país del cual me enamoré locamente. Me enamoré de su esencia, de su gente ( en especial de los niños/as con los qu estuve de voluntario en una escuela), de su paisaje, de su….todo.

Un país al que le debo mi visión sobre el mundo, sobre la vida.

Los 2 meses que estuve haciendo de voluntario me ayudaron mucho, a olvidar todos los problemas que tenía en “mi otro país” y a conocer nuevas culturas y costumbres, a “ integrarme” entre su población. En un determinado momento me sentía totalmente integrado, era un Nica más, un Chele (blanquito), como me llamaban, pero al fin y al cabo, un Nica más.

Centrándome en los niños/as de la escuela, les debo tanto…las ganas d vivir que me transmitieron, las ganas d estudiar, de conocer, de ver…

El levantarme cada mañana para hacerles el desayuno, y que te regalen una sonrisa de oreja a oreja de buena mañana, que te abracen, den besos, que te pidan que les cuentes historias sobre España, que les cuentes cuentos, los chicos que les expliques como son las chicas españolas…todo esto y más se lo debo, tendré una cuenta pendiente con ellos de por vida.

Coged el regalo que más ilusión os haría, coged esa ilusión y multiplicarla por 100000. Ya? Pues esa ilusión y felicidad ni siquiera se acerca de lejos a la felicidad que uno siente al hacer feliz a una pequeñísima parte de niños desamparados del mundo, pero esta pequeñísima parte me ha hecho feliz, muy feliz.

Poder hacer feliz a estos niños es lo que más me ha llenado como persona. Simplemente con un balón de futbol nuevo son eternamente felices, y la felicidad que se refleja en sus caras es….inexplicable, indescriptible.

En momentos de confusión, de duda, de estar desesperado y no saber qué hacer, cierro los ojos y recuerdo los buenos momentos que pasé con ellos/as, eso me ayuda a escapar de la realidad y por un momento sentirme otra vez allí.

Podría extenderme muchísimo mas, pero nunca podre expresar lo que me hicieron sentir y crecer.

Simplemente, gracias Nicaragua.

Pau Quintana Clemente.

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